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En esta página: Resumen
Puntos clave
Un tapón pasivo con SNR 24 dB hace que masticar suene unos 22 dB más bajo en la banda donde se concentra casi todo su sonido, y algo más en el crujido. Masticar a 45 dB llega al oído a unos 21 o 23 dB: más silencioso, no en silencio.
Junto a quien más ruido hace al comer, mejor que enfrente. Lo ideal es un extremo de la mesa o un sitio cercano a una fuente de sonido de fondo, como la música o la cocina.
Póntelos para la fase de comer de una comida que hayas elegido y quítatelos para conversar, entre plato y plato y al terminar. Los especialistas desaconsejan llevar tapones todo el tiempo.
Muchas veces, sí. La música, la radio o la campana extractora elevan el nivel de ruido general de la sala, así que los sonidos de boca destacan menos.
Tu médico de cabecera es el primer paso y puede derivarte a un otorrinolaringólogo o a un psicólogo. Si las comidas se te hacen cada vez más cuesta arriba, no esperes a que sea habitual.
Normalmente no. Un tapón que queda a ras del oído y sin vástago es difícil de ver, sobre todo desde el otro lado de la mesa o bajo el pelo. Y si te los quitas entre platos, solo los llevas durante una parte de la comida.
Con tapones, tu propia masticación puede sonar más fuerte, porque sellar el canal auditivo refuerza entre 10 y 20 dB el sonido transmitido por el hueso por debajo de 500 Hz. Un ajuste algo más profundo y de la talla correcta lo hace menos evidente.
Sí. Póntelos cuando llegue la comida y quítatelos para pedir, pagar y charlar. Un estuche en el llavero los tiene siempre a mano, y una mesa de esquina o de extremo también ayuda.
Divide la noche en fases de comer, usa los tapones solo durante los platos y planea pausas, como recoger la mesa o dar un paseo. No los lleves todo el día, retíralos si notas dolor o picor y habla con tu médico si las comidas se te complican cada vez más.
Los tapones para el ruido al masticar son una de las consultas que más recibimos a finales de otoño, justo antes de las grandes comidas familiares. Crujidos, sorbos y chasquidos de labios pueden acaparar una velada, y la gente nos cuenta siempre lo mismo: «Me pondría tapones en la cena, pero me daría corte».
A mucha gente le cuesta. En un estudio representativo del Reino Unido, el 18,4 % de los adultos alcanzaba el umbral de dificultad significativa relacionada con la misofonía, pero solo el 13,6 % conocía la palabra (Vitoratou et al., PLOS ONE, 2023). Son datos británicos.
En Bollsen fabricamos tapones reutilizables de silicona en los que confían más de 1.000.000 de personas, y preferimos que los uses bien antes que a todas horas. Esta página es la parte de la mesa dentro de nuestra guía más amplia sobre tapones para la misofonía: dónde sentarte, qué hace el sonido de fondo y cuándo se ponen y cuándo se quitan los tapones.
¿Por qué me molesta tanto el sonido de alguien comiendo?
Una reacción fuerte al masticar es una de las formas más habituales de misofonía, en la que ciertos sonidos cotidianos provocan rabia, asco o ganas de irse, y las imágenes cerebrales sugieren que la reacción depende de cómo se procesa el sonido y no de lo alto que sea.
En un estudio de 2017 de la Universidad de Newcastle y el UCL, los sonidos de comer y respirar provocaron una mayor actividad en la corteza insular anterior de las personas con misofonía, frente a un grupo de control (Kumar et al., Current Biology, 2017).
La misofonía no tiene un código diagnóstico propio, y nadie necesita una etiqueta para que le cueste sentarse a la mesa con estos sonidos. Si afecta a tus comidas, a tus relaciones o a tu trabajo, habla con tu médico de cabecera, que puede derivarte a un otorrinolaringólogo (SEORL) o a un psicólogo. Si te interesa la parte acústica, nuestra guía sobre los sonidos desencadenantes de la misofonía detalla en qué frecuencias se mueven los sonidos de masticar.
¿Bloquean los tapones el sonido de masticar?
Los tapones no bloquean del todo el sonido de masticar: un tapón pasivo con SNR 24 dB lo deja unos 22 dB más bajo en la banda de 125 a 500 Hz donde se sitúa, y algo más en el crujido, de modo que el sonido sigue ahí, pero mucho más suave.
Masticar en la mesa suele medir entre 40 y 65 dB a un metro. Casi toda su energía está entre 125 y 500 Hz, con picos de crujido que llegan a 2 a 4 kHz. Nuestros tapones Life+, probados según la norma EN 352-2, reducen el sonido de media entre 21,8 y 23,1 dB de 125 a 500 Hz, y entre 28,4 y 29,3 dB de 2 a 4 kHz. La atenuación aumenta con la frecuencia.
¿Qué significa eso en la cena? Masticar a 45 dB llega a unos 21 o 23 dB, y una conversación de 60 dB llega a unos 36 o 40 dB. Una voz se sigue oyendo porque es fuerte, no porque un filtro la deje pasar. Más silencioso, no en silencio.

¿Dónde me conviene sentarme?
Siéntate junto a quien más ruido hace al comer y no justo enfrente, porque mirar de frente pone su boca en tu línea de visión y su masticación directamente hacia ti.
Un asiento de extremo significa menos gente cerca y una salida fácil. Si la cocina es abierta o suena música, acércate a ese lado. Elige sitio antes de que se siente todo el mundo.
¿Ayuda la música de fondo?
La música de fondo, la radio o la campana extractora elevan el nivel de ruido general de una sala, así que un crujido o un sorbo ya no destaca sobre un casi silencio.
Un comedor en silencio es el escenario más difícil, porque cada sonido de boca se queda sin nada que lo tape. Basta con música instrumental suave, y pedírsela al anfitrión es mucho más fácil que pedirle a alguien que mastique de otra manera.
El asiento y el sonido de fondo son también la forma de atenuar el ruido al masticar sin tapones. Algunas comidas no necesitan nada más.
¿Cómo se usan los tapones para el ruido al masticar durante una comida?
Usa los tapones durante la fase de comer de una comida que hayas elegido de antemano, y quítatelos para conversar, entre plato y plato y cuando se retiren los platos. La tabla desglosa una comida típica por fases.
| Fase de la comida | Qué hacer | Tapones |
|---|---|---|
| Llegada, aperitivo y charla | Elige sitio, pide música de fondo | Fuera |
| Entrante y plato principal | Come, escucha, deja que la mesa hable | Puestos |
| Entre plato y plato | Únete a la conversación, ayuda a recoger, haz una pausa corta | Fuera |
| Postre | Decide tú; el turrón y los polvorones traen de vuelta los picos de 2 a 4 kHz | Puestos o fuera |
| Café, roscón y sobremesa | Quédate un rato, levántate si el crujido va a más | Fuera al dejar la mesa |
Para las fases «puestos», nuestro Life+, tapón pasivo reutilizable de silicona con SNR 24 dB (29,95 €) tiene valores H 24, M 21 y L 19, y está probado en Alemania y certificado de forma independiente. Tiene un diseño cónico patentado de dos láminas en silicona hipoalergénica, dura hasta 100 usos (unos 0,30 € por uso) y se lava con agua y jabón suave. Dos packs cuestan 44,95 €, el envío es gratis en pedidos desde 35 € y todos los pedidos incluyen 40 días de garantía de devolución del dinero.
Si aún estás comparando materiales y valores de atenuación, nuestra guía sobre cómo elegir tapones para la misofonía explica los criterios uno por uno.
¿Me los quito para hablar?
Con un tapón de 24 dB puedes seguir casi toda la conversación de la mesa, pero quitártelos cuando se habla te mantiene dentro de la comida y acorta el tiempo de uso.
Un buen ritmo: puestos cuando llega la comida, fuera cuando se sueltan los cubiertos. Guárdalos en el estuche cada vez, no sobre la servilleta.
Cuándo quitártelos. Quítatelos al terminar de comer, siempre. Los especialistas desaconsejan llevar tapones todo el tiempo, porque podría volverte más sensible al ruido, aunque un uso breve puede ayudar en entornos muy ruidosos. Retíralos si notas dolor o picor, y habla con tu médico si te das cuenta de que los buscas en cada comida. Nuestra guía principal explica cuándo llevar tapones y cuándo quitártelos durante el resto del día.
¿Se va a notar que los llevo en la cena?
La mayoría de la gente en la mesa no lo notará, porque Life+ queda a ras del oído, sin vástago, solo con una pequeña lengüeta de extracción, y el pelo o un asiento de lado lo disimulan aún más.
Una cosa sí cambia: tu propia masticación. Con el canal auditivo sellado, el sonido transmitido por el hueso por debajo de 500 Hz puede parecer entre 10 y 20 dB más fuerte, y por eso se oye la propia masticación con tapones puestos. Un sellado más profundo y de la talla correcta lo hace menos evidente, y nuestra medición del oído con IA a partir de dos fotos elige por ti la talla de Life+.
¿Cómo se llevan las comidas familiares?
Las comidas familiares suelen ser las más difíciles, porque la reacción tiende a ser más fuerte con las personas cercanas, y la misma mesa se repite cada día.
Cuéntalo una sola vez, con calma y cuando nadie esté comiendo, no en mitad de la comida. Hazlo breve y práctico: qué te cuesta y qué vas a hacer al respecto, como elegir sitio o ponerte los tapones durante el plato principal. Nuestra guía sobre cómo explicar los sonidos desencadenantes a familia, amigos y compañeros incluye guiones que puedes adaptar.
Si quien lo pasa mal en la cena es un adolescente de casa, Life+ es apto a partir de 12 años, y nuestra guía sobre adolescentes y sonidos desencadenantes cubre el colegio y el hogar. Si el problema llega por la noche, por ejemplo con una pareja que pica algo en la cama, consulta nuestra guía sobre misofonía y sueño.
¿Puedo llevar tapones en un restaurante?
Sí, y los restaurantes y bares suelen ser más fáciles que un comedor en casa, porque el propio ruido ambiente ya tapa buena parte del sonido de masticar.
Pide una mesa de esquina o de extremo y lleva el estuche de aluminio en el llavero, para tener siempre los tapones a mano. Un consejo que oímos a menudo es llevarlos encima en todo momento, «porque una bolsa de patatas se puede abrir en cualquier sitio». Póntelos cuando llegue la comida y quítatelos para pedir, pagar o charlar cuando se hayan retirado los platos.
¿Cómo sobrellevo la comida de Nochebuena?
Piensa en la cena de Nochebuena como una serie de fases cortas de comer, y no como una comida larga, con los tapones puestos en cada plato y fuera entre uno y otro.
Navidad es más difícil que una comida de domingo porque casi no se deja de comer: el aperitivo, el plato principal, el postre, y luego turrón, polvorones y bombones hasta bien entrada la noche, con el roscón de Reyes todavía por llegar. Planéalo la víspera: elige sitio, pide música al anfitrión y acuerda un momento para salir, como recoger la mesa o dar un paseo.
Si puedes, deja el picoteo de la tarde para los demás. Llevar tapones de mediodía a medianoche es justo el uso de todo el día que los especialistas desaconsejan.
Los tapones para el ruido al masticar son una herramienta entre varias. Un buen asiento y algo de sonido de fondo hacen buena parte del trabajo, y los tapones cubren los platos en sí. Habla con tu médico si las comidas se te complican cada vez más. Cuando estés listo, elige tus tapones y pruébalos sin riesgo con nuestra garantía de devolución del dinero de 40 días.