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Puntos clave
Normalmente, nada que notes el primer día. La exposición repetida al ruido intenso puede dañar poco a poco las células ciliadas del oído interno, y la pérdida de audición por ruido y el tinnitus son riesgos reconocidos. Además, usar los protectores que facilita la empresa es una obligación del trabajador (artículo 29 de la Ley 31/1995).
Puede serlo. Un oído amortiguado que se recupera al día siguiente es un desplazamiento temporal del umbral, pero con la exposición continuada las células ciliadas pueden perder la capacidad de recuperarse.
Hasta unas 8 horas al día. Cada subida de 3 dB reduce ese tiempo a la mitad, de modo que la misma dosis llega en 1 hora a 94 dB(A) y en 15 minutos a 100 dB(A).
Sí. El ruido intenso puede causar pitidos, zumbidos o silbidos en los oídos, además de una pérdida de audición gradual. Los protectores auditivos limitan el nivel de ruido que llega al oído.
No usar los equipos de protección facilitados por la empresa es un incumplimiento laboral según el artículo 29.3 de la Ley 31/1995, y la empresa puede sancionarlo conforme al convenio colectivo y al Estatuto de los Trabajadores. Además, la empresa debe velar por que se usen cuando es obligatorio.
Si la audición empeora poco a poco, si los pitidos aparecen con frecuencia, empeoran o afectan al sueño o a la concentración, o si los oídos siguen amortiguados al día siguiente. Una pérdida brusca de audición necesita atención médica urgente.
La adecuada al nivel de ruido medido, bien colocada y puesta durante todo el tiempo que dure la exposición. La evaluación de riesgos de tu puesto indica a qué nivel estás expuesto.
¿Qué pasa si no llevas protección auditiva en el trabajo? Casi siempre, nada que se note el primer día. Quien quiera cuidar su audición en el trabajo debe saber que el daño por ruido se acumula en silencio, turno tras turno, y que además de la salud hay una parte legal: usar los protectores que facilita la empresa es una obligación del trabajador.
Encontrarás el resto de artículos sobre ruido laboral en nuestra página de tapones para el trabajo.
Un trabajador de fábrica contó en un foro de seguridad laboral que trabajaba entre 90 y 110 dB, que un turno se saltó los tapones y que un par de días después empezó a notar pitidos. Si un solo turno sin protección cuenta de verdad, lo aclaran las cuentas de la dosis diaria que verás más abajo.
En Bollsen somos una marca de protección auditiva en la que confían más de 1.000.000 de personas, y fabricamos tapones reutilizables de silicona para trabajo, sueño, música y viajes. Quien compare tapones para trabajar debería empezar por el nivel de ruido. Nuestra guía de los mejores tapones para el trabajo reúne las opciones por oficio y por nivel de ruido.
¿Qué pasa si no llevas protección auditiva en el trabajo?
Trabajar entre ruido intenso sin protección expone las células ciliadas de la cóclea a más energía sonora de la que pueden soportar, y con los meses y los años eso puede acabar en pérdida de audición inducida por ruido (hipoacusia por ruido) y en tinnitus, ambos normalmente permanentes una vez establecidos. El cambio es gradual e indoloro.
Por eso la normativa española no espera a que haya síntomas. El Real Decreto 286/2006 tiene como objeto proteger a los trabajadores frente a los riesgos derivados de la exposición al ruido, en particular los riesgos para la audición, y obliga a la empresa a evaluar el ruido de cada puesto. Lo que el oído soporta en un turno sin protección no se nota en el momento, y por eso se mide el puesto y no la sensación.
Tampoco la sensación sirve de guía fiable. Un puesto puede parecer «soportable» y estar por encima de 85 dB(A). La señal más práctica es la de siempre: si tienes que levantar la voz para que te oigan a un par de metros, el ruido es alto y conviene pedir que se mida.
¿Cómo se acumula la dosis diaria de ruido?
El daño por ruido depende de la dosis diaria, la combinación de nivel y tiempo. Con la regla de los 3 dB de energía equivalente, cada subida de 3 dB duplica la energía sonora y reduce a la mitad el tiempo hasta la misma dosis: 85 dB(A) durante 8 horas equivalen a 100 dB(A) durante 15 minutos. Cada fila de la tabla es una jornada completa a 85 dB(A), el valor superior de exposición que fija el Real Decreto 286/2006.
| Nivel de ruido | Tiempo hasta la misma dosis diaria | Frente a 85 dB(A) |
|---|---|---|
| 85 dB(A) | 8 horas | Punto de partida |
| 88 dB(A) | 4 horas | 2 veces la energía sonora |
| 91 dB(A) | 2 horas | 4 veces la energía sonora |
| 94 dB(A) | 1 hora | 8 veces la energía sonora |
| 97 dB(A) | 30 minutos | 16 veces la energía sonora |
| 100 dB(A) | 15 minutos | 32 veces la energía sonora |
Diez minutos sin tapones junto a una máquina de 100 dB(A) gastan cerca de dos tercios de la dosis de un día entero, y cada minuto posterior en el ruido suma. Saber cuánto ruido hacen las herramientas es el primer paso, y nuestra guía de cuánto ruido hacen las herramientas eléctricas recoge niveles típicos de taladros, amoladoras y sierras con el tiempo que tarda cada una en llegar a la dosis diaria.
El tiempo cuenta tanto como los decibelios. Eso vale en el trabajo y fuera de él.
¿El daño por ruido es temporal o permanente?
El ruido intenso provoca primero un desplazamiento temporal del umbral (DTU), un embotamiento breve de la audición que se recupera, pero la exposición repetida puede convertirlo en un desplazamiento permanente del umbral (DPU), en el que las células ciliadas dañadas ya no se recuperan y la audición que sostenían se pierde para siempre. El primero es un aviso, el segundo se queda.
La versión cotidiana es la de salir del turno con los oídos «tapados» o con un pitido que a la mañana siguiente se ha ido. Que se haya ido no significa que no haya pasado nada: el oído se ha expuesto a un ruido capaz de dañarlo, y repetirlo cada día es lo que acaba dejando huella.
| Desplazamiento temporal (DTU) | Desplazamiento permanente (DPU) | |
|---|---|---|
| Qué se nota | Audición apagada o amortiguada, a veces con pitidos, tras un ruido intenso | Audición que se queda disminuida, a menudo primero en los sonidos agudos |
| Cuánto dura | Se va resolviendo con el descanso | Permanente |
| Qué indica | Que el oído ha estado expuesto a un ruido capaz de causar daño | Que las células ciliadas han dejado de recuperarse |
El daño por ruido suele empezar en las frecuencias agudas, de modo que consonantes como la «s», la «t» o la «z» son las primeras que se difuminan. Que la audición vuelva por la mañana no es un «todo en orden», y la forma de detectar los cambios pronto son los controles periódicos de la audición, de los que hablamos en nuestra guía de la audiometría en el trabajo.
¿Puede el ruido en el trabajo causar tinnitus?
Sí. La exposición intensa o prolongada al ruido puede provocar tinnitus, que se describe como pitidos, silbidos, zumbidos o murmullos en los oídos, y en algunas personas es la primera señal de que el oído ha sufrido por el ruido, antes de que se note ningún cambio en la audición. En esa línea, el Real Decreto 286/2006 protege la audición de los trabajadores con valores de exposición que obligan a actuar.
Los valores son tres, medidos como nivel diario equivalente: el valor inferior de exposición que da lugar a una acción es de 80 dB(A), el valor superior es de 85 dB(A) y el valor límite de exposición de 87 dB(A) se calcula teniendo en cuenta la atenuación de los protectores. Todos los detalles están en nuestra guía del Real Decreto 286/2006 sobre ruido.
El artículo 11 del mismo real decreto obliga a la empresa a organizar la vigilancia de la salud, con control de la función auditiva, cuando la evaluación de riesgos revela un riesgo para los trabajadores, y es la forma de que los cambios se vean a tiempo. Si notas pitidos, no hace falta que te diagnostiques: eso lo hace un médico.
¿Qué consecuencias tiene para ti no usar la protección auditiva?
Además del riesgo para el oído, no llevar la protección cuando corresponde tiene consecuencias en el trabajo. El artículo 29.2 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obliga al trabajador a utilizar correctamente los medios y equipos de protección que facilita la empresa, de acuerdo con las instrucciones recibidas, y el Real Decreto 773/1997 añade, en su artículo 10, que debes usarlos y cuidarlos bien e informar de inmediato a tu superior de cualquier defecto o daño del protector que pueda reducir su eficacia.
El artículo 29.3 de la misma ley considera el incumplimiento de estas obligaciones un incumplimiento laboral a los efectos del artículo 58.1 del Estatuto de los Trabajadores, que remite a la graduación de faltas y sanciones que fijen las disposiciones legales o el convenio colectivo. Qué sanción corresponde a cada caso depende de tu convenio y de las circunstancias, y no existe una cifra única.
La obligación va en los dos sentidos. Según el artículo 7 del Real Decreto 286/2006, la empresa debe poner protectores auditivos a tu disposición cuando se supera 80 dB(A), su uso es obligatorio a partir de 85 dB(A) y la empresa debe hacer cuanto esté en su mano para que se usen, fomentando su uso cuando es voluntario y velando por él cuando es obligatorio. Nuestra guía de las obligaciones de la empresa frente al ruido explica cada una, y la de si la empresa puede obligarte a llevar tapones trata la parte del trabajador.

La pérdida de audición por ruido tiene además un lugar propio en la normativa: la «hipoacusia o sordera provocada por el ruido» figura en el cuadro de enfermedades profesionales del Real Decreto 1299/2006 (anexo 1, grupo 2, agente A), que incluye los trabajos con ruido continuo de nivel diario equivalente igual o superior a 80 dB(A). Si crees que tu audición ha podido resentirse por tu trabajo, habla con tu médico del trabajo o con tu médico de familia, que son quienes pueden valorarlo; la calificación de cada caso corresponde a los organismos competentes.
¿Qué hacer si notas los oídos amortiguados o pitidos después del turno?
Los oídos amortiguados o los pitidos al terminar el turno indican que el oído ha estado expuesto a un ruido capaz de dañarlo. Lo sensato es comunicarlo a tu superior, al servicio de prevención o al médico del trabajo, y acudir a tu médico de familia si se repite, empeora o no se pasa. Sin esperar a la siguiente revisión.
Cuándo hablar con el médico del trabajo o con el médico de familia
- audición que parece empeorar poco a poco, u oídos amortiguados que ya no se normalizan al día siguiente
- pitidos que aparecen con frecuencia o de forma constante, empeoran o afectan al sueño o a la concentración
- pérdida brusca de audición en uno o en los dos oídos, que necesita atención médica urgente: acude a urgencias o llama al 112
- pitidos que laten al ritmo del pulso, que conviene consultar cuanto antes con un médico
- cualquier duda sobre el ruido en tu puesto, que puedes plantear al servicio de prevención o a tu delegado de prevención (más información en el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo)
El médico del trabajo puede organizar un control de la audición y revisar la protección que usas, y el médico de familia puede derivarte a otorrinolaringología o a audiología cuando haga falta. Cuanto antes consultes, mejor.
¿Cómo proteges tu audición en el trabajo cada día?
Para cuidar tu audición en el trabajo, lleva una protección auditiva adecuada al nivel de ruido, colócala bien y mantenla puesta durante todo el tiempo que estés en el ruido. Un protector limita la dosis de ruido que llega al oído y ayuda a proteger tu audición de más exposición desde el momento en que empiezas a usarlo. Cuánta protección necesitas lo detalla nuestra guía de cuánta protección auditiva necesitas.
Un mal ajuste es la razón más habitual de que un protector rinda menos de lo que promete, así que comprobar el ajuste antes de cada turno importa más que la cifra del envase. Nuestra guía para colocar los tapones y comprobar el ajuste enseña los pasos y una prueba sencilla del sellado.
Quitarse los tapones «solo un momento» junto a una máquina ruidosa deshace buena parte de la protección, como muestra la tabla de la dosis. La comodidad, la cera y el picor son las dudas habituales al llevar tapones todo el día. Nuestra guía sobre el uso de tapones durante todo el día en el trabajo responde a cada una para jornadas de 8 a 12 horas.
Si buscas una opción reutilizable, los tapones WorkPRO tienen un perfil bajo que permite colocar unas orejeras encima. Nuestros tapones WorkPRO (SNR 24 dB, 29,95 €) son tapones pasivos de silicona hipoalergénica ensayados según la norma UNE-EN 352-2, con valores H 24 / M 21 / L 19 y hasta 100 usos, y la atenuación aumenta con la frecuencia. No son tapones con cancelación de ruido ni electrónicos, y una alarma sigue oyéndose porque es fuerte, no porque un filtro la deje pasar. Son amarillos e incluyen garantía de devolución de 40 días.
¿Es tarde para proteger tu audición después de años de ruido en el trabajo?
No. La protección auditiva no devuelve la audición que ya se ha perdido, pero limita la dosis de ruido a partir del siguiente turno, tanto después de un año en un puesto ruidoso como después de treinta.
El daño por ruido en el trabajo se acumula y suele ser silencioso. Los oídos amortiguados o los pitidos después de un turno merecen una consulta, y el médico del trabajo o el médico de familia son el primer paso.
La rutina es corta. Elige la protección según el ruido, comprueba el ajuste y mantén los tapones puestos durante todo el tiempo de exposición, turno tras turno. Es lo que la ley espera de ti, y lo que tus oídos agradecerán dentro de unos años.
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