Antifaz para viajar: avión, tren, hotel y jet lag

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Respuesta cortaUn buen antifaz para viajar mantiene la oscuridad en el puente de la nariz, no se mueve contra el reposacabezas, se pliega plano y se lava en casa. Póntelo antes que la almohada de viaje, úsalo cuando sea de noche en tu destino y busca la luz del día a la hora local correcta para adaptarte al nuevo horario.
Hombre dormido en el asiento de ventanilla de una cabina de avión en penumbra con un antifaz de seda azul marino y una almohada de viaje
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    Puntos clave

    Fíjate en cuatro cosas: que mantenga la oscuridad en el puente de la nariz, que la cinta no se mueva al apoyar la cabeza en el reposacabezas, que se pliegue plano para guardarlo en un bolsillo y que puedas lavarlo en casa. Un antifaz plegable de seda de morera, suave y con cinta de velcro ajustable, cumple las cuatro.

    Un antifaz no evita el jet lag, pero te ayuda a controlar la luz que recibes mientras te adaptas. La Unidad del Sueño del Hospital Universitari Sagrat Cor recomienda dormir durante el viaje si en el destino es de noche, y señala que los antifaces y los tapones pueden ayudar a bloquear la luz y el sonido. El jet lag es algo temporal.

    Dóblalo plano y mételo en el bolsillo de la chaqueta o en una funda limpia, lejos del neceser y de cualquier cosa que pueda gotear. Llévalo arriba del todo en el equipaje de mano para tenerlo a mano cuando bajen las luces, y lávalo a 30 °C al volver a casa.

    Si quieres dormir a bordo, sí. El antifaz se encarga de la luz de la cabina y los tapones para el avión hacen que el zumbido de los motores y el ruido de la cocina suenen más bajos, no que desaparezcan. Nuestro Deep Sleep Duo reúne el antifaz y los tapones Life+ en un solo set.

    Las luces de la cabina se atenúan, ya han recogido las bandejas y por fin cierras los ojos. Entonces el pasajero del 34C enciende su luz de lectura. Un antifaz para viajar es la forma más sencilla de quitar esa luz de en medio. Hace el mismo trabajo en un tren nocturno o en la habitación de un hotel donde las cortinas nunca acaban de cerrar del todo.

    En los foros de viajeros frecuentes se repite una idea: si no consigues dormir con un antifaz en tu propia cama, tampoco lo harás a 10.000 metros de altura. Así que importa elegir bien el antifaz, y también practicar. En Bollsen fabricamos protección auditiva en la que confían más de 1.000.000 de personas, y también un antifaz de seda de morera para la otra mitad del problema: la luz.

    Empezamos por los sitios por donde se cuela la luz. Después vemos cómo elegir un antifaz de viaje, cómo llevarlo con almohada y reposacabezas y cómo usar la oscuridad cuando cambias de huso horario.

    ¿Por qué cuesta tanto dormir con luz cuando viajas?

    Cuando viajas duermes en sitios donde no controlas la luz. En el avión, la iluminación de la cabina sube y baja según el servicio, y otros pasajeros abren la persiana de la ventanilla o encienden la luz de lectura. Las habitaciones de hotel y los compartimentos de tren tampoco suelen quedarse del todo a oscuras.

    En el avión, la luz llega a golpes. La tripulación sube las luces para las bebidas, las comidas y la venta a bordo, a veces dos veces en un mismo vuelo nocturno, y una sola ventanilla abierta durante la aproximación de la mañana inunda toda la fila. La guía de la Sleep Foundation sobre cómo dormir en un avión cita la luz y el ruido entre las principales razones por las que cuesta dormir a bordo, y señala que un antifaz puede bloquear la luz de las ventanillas y de las luces del techo.

    Los hoteles tienen sus propias fugas: una rendija entre las cortinas, la franja de luz del pasillo bajo la puerta y los pilotos de la tele y del aire acondicionado. Si en verano viajas al norte de Europa, súmale un amanecer antes de las 5 de la mañana. En un tren nocturno, además, las luces de cada andén pasan destellando por la cortinilla en cada estación.

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    ¿Qué hace que un antifaz sea bueno para viajar?

    Un buen antifaz de viaje hace cuatro cosas: no deja pasar la luz en el puente de la nariz, no se mueve cuando apoyas la cabeza en el asiento o en la ventanilla, se pliega plano para no ocupar sitio en la bolsa y se puede lavar después del viaje.

    La nariz es donde fallan la mayoría de los antifaces. La luz entra por abajo, así que compruébalo mirando hacia abajo con el antifaz puesto: si ves tus rodillas, se cuela luz. En el avión la cinta importa igual, porque una goma gruesa o una hebilla rígida se clava en el reposacabezas durante horas. La forma del antifaz es otro tema, y nuestra guía sobre antifaces contorneados y planos explica cómo se asienta cada uno en la cara.

    Plegarlo es lo que distingue el viaje del dormitorio. Un antifaz rígido y moldeado ocupa espacio y puede aplastarse en una bolsa llena. Nuestro antifaz plegable de seda de morera se dobla plano y cabe en el bolsillo de la chaqueta, está diseñado para lograr una «oscuridad total» sobre los ojos y lleva una cinta de velcro ajustable que no pierde elasticidad ni tira del pelo.

    La seda de morera natural reduce la fricción sobre la piel que rodea los ojos, algo que se agradece cuando llevas el antifaz durante todo un vuelo nocturno. Los antifaces de algodón son transpirables, regulan la temperatura y cuestan menos, y muchos viajeros están contentos con uno. La seda, simplemente, se siente más lisa en la cara durante muchas horas.

    ¿Cómo se lleva un antifaz con almohada de viaje y reposacabezas?

    Ponte primero el antifaz y después la almohada de viaje, con la cinta por encima de las orejas y plana contra la parte de atrás de la cabeza, para que la almohada y el reposacabezas apoyen sobre tela y no sobre una hebilla o un nudo.

    Una almohada en forma de U tiende a empujar hacia arriba el borde inferior del antifaz, y eso abre un hueco en la nariz. Si colocas primero el antifaz y luego deslizas la almohada, el borde se queda abajo. Hay viajeros que pasan la cinta por detrás de la almohada. Funciona hasta que giras la cabeza. Entonces el antifaz se mueve.

    Una cinta de velcro ajustable ayuda porque queda plana y puedes ceñirla un poco para el vuelo sin que apriete la cara. Si puedes elegir asiento, la ventanilla te da una superficie donde apoyarte, algo que también sugieren algunos expertos en sueño citados por la Sleep Foundation. Prueba todo el conjunto en casa unas cuantas noches antes de volar. Cuando embarques, llevar el antifaz debería parecerte lo normal.

    ¿Vale la pena llevar antifaz a hoteles y trenes?

    Sí, porque las habitaciones de hotel y los trenes nocturnos suelen tener más luz por la noche que tu dormitorio, y no puedes cambiar las cortinas ni apagar las luces del pasillo o de las estaciones.

    En el hotel, el antifaz se ocupa de las fugas a las que no llegas: la rendija de las cortinas, la luz bajo la puerta y los pequeños pilotos rojos y verdes de cada aparato. También ayuda en una escapada a una ciudad del norte de Europa en junio, cuando el cielo puede clarear antes de las 5 y la habitación solo tiene un estor fino.

    En un tren nocturno, el problema son las estaciones. La cortinilla frena casi toda la luz entre paradas, pero en cada andén entra un barrido de luz por los bordes. En los trenes de día y en los autobuses, el antifaz te permite echar una cabezada aunque el sol dé de lleno en la ventanilla. Apenas pesa, así que no hay motivo para dejarlo en casa.

    ¿Cómo usar la oscuridad para adaptarte a un nuevo huso horario?

    La luz es la señal más fuerte para tu reloj corporal, así que tras un vuelo largo el objetivo es recibir luz intensa a la hora local adecuada y quedarte a oscuras a la equivocada. Un antifaz te ayuda a controlar la luz que recibes mientras te adaptas, sobre todo de noche y en el avión.

    La Unidad del Sueño del Hospital Universitari Sagrat Cor recuerda, en un artículo de Quirónsalud sobre cómo minimizar los efectos del jet lag, que el desfase horario es algo temporal. Su consejo es dormir durante el viaje si en el destino es de noche y no hacerlo si allí es de día, y añade que los antifaces, los tapones y los auriculares pueden ayudar a bloquear la luz y el sonido. Una vez en destino, recomienda ajustarse al horario local de comidas y de sueño.

    La rapidez con la que se adapta el reloj depende de la dirección. En una revisión de la investigación sobre el jet lag, Eastman y Burgess indican que, en viajeros reales, el reloj corporal se desplazó unos 57 minutos al día tras los vuelos hacia el este y unos 92 minutos al día tras los vuelos hacia el oeste (Eastman y Burgess, 2009). La luz a la hora equivocada puede empujar el reloj en la dirección contraria. Por eso sugieren un antifaz en la cama cuando la habitación no se puede oscurecer, y gafas de sol muy oscuras cuando necesitas evitar la luz del día.

    Infografía que muestra que, en viajeros reales, el reloj corporal se desplazó unos 57 minutos al día tras los vuelos hacia el este y unos 92 minutos al día tras los vuelos hacia el oeste, según Eastman y Burgess 2009

    La guía sobre el jet lag de la Sleep Foundation calcula entre uno y un día y medio de adaptación por cada huso horario que cruzas, y señala que el jet lag es frecuente a partir de tres husos horarios. También advierte de que la luz de la mañana poco después de llegar tras un vuelo hacia el este puede desplazarte en la dirección equivocada. La tabla resume el patrón general.

    SituaciónCuándo bloquear la luz (antifaz puesto)Cuándo buscar la luz del día
    En el aviónCuando es de noche en tu destino, aunque por la ventanilla sea de díaCuando es de día en tu destino: ventanilla abierta y antifaz fuera
    Tras un vuelo hacia el este (por ejemplo, de España a Asia)A primera hora de la mañana los primeros días si has cruzado muchos husos horarios; en la cama, de noche (hora local)A media mañana y a mediodía, hora local
    Tras un vuelo hacia el oeste (por ejemplo, de España a América)De noche (hora local), y de madrugada si el amanecer te despierta antes de tu nueva hora de levantartePor la tarde y al anochecer, hora local
    Habitación de hotel, en cualquier direcciónSiempre que la habitación no quede a oscuras a tu nueva hora de dormirAl aire libre durante el día, no en la habitación

    Úsala como patrón, no como horario. Si el jet lag o el mal descanso se alargan mucho después del viaje, o tienes dudas sobre algún medicamento para dormir, consulta a tu médico de cabecera o a tu farmacéutico.

    ¿Y el ruido en el avión y en el hotel?

    Un antifaz no hace nada contra el zumbido de los motores, el carrito de la cocina o el ascensor junto a tu habitación, así que, si quieres dormir mientras viajas, mete también unos tapones para el avión. Nuestra guía sobre tapones para el avión explica cómo elegirlos para volar. Nuestros tapones Life+ (SNR 24 dB, silicona hipoalergénica reutilizable, 29,95 €) hacen que la cabina suene más bajo, no que quede en silencio. Los avisos fuertes y las alarmas se siguen oyendo, porque suenan fuerte. Si quieres usar antifaz y tapones a la vez, el Deep Sleep Duo reúne el antifaz de seda y los Life+ en un solo set para la bolsa de viaje.

    ¿Viajas con niños? Nuestra guía sobre tapones para niños en el avión trata los vuelos en familia. Y si quieres escuchar algo mientras duermes a bordo, nuestra guía sobre el antifaz con auriculares analiza ese tipo de antifaz.

    ¿Cómo guardar y cuidar un antifaz de seda durante el viaje?

    Dobla el antifaz de seda plano, guárdalo en un bolsillo o en una funda limpia lejos de los líquidos y lávalo a 30 °C al volver a casa, porque un antifaz que pasa por aviones y hoteles acumula grasa de la piel, maquillaje y polvo de la cabina.

    Llévalo donde puedas alcanzarlo sin levantarte, como el bolsillo del asiento delantero o la parte de arriba del equipaje de mano. No lo guardes junto al neceser ni a una botella de agua: una fuga es la forma más rápida de arruinar el descanso de todo un viaje. Cierra el velcro sobre sí mismo antes de doblar el antifaz, para que no se enganche en la ropa de punto.

    Queda un truco más para el hotel. Si la habitación tiene nevera, mete el antifaz limpio dentro 20 minutos y tendrás una compresa fría para la zona de los ojos después de un vuelo largo. Usa solo la nevera, nunca nada más frío.

    Entonces, ¿qué meter en la bolsa de viaje?

    Lleva un antifaz que mantenga la oscuridad en la nariz, se pliegue plano y resulte cómodo contra el reposacabezas, y practica con él en casa antes. Póntelo cuando sea de noche en tu destino y quítatelo cuando quieras luz del día.

    Nuestro Deep Sleep Mask cuesta 39,95 €, es de talla única y está disponible en cuatro colores: Navy Blue, Rose Quartz, Triple Black y Cosmic Violet. Si además el ruido te quita el sueño, añade unos tapones, y pruébalo en tu próximo viaje con nuestra garantía de devolución de 40 días.