Cómo usar los bastones de trekking: dragoneras, ritmo, apoyo y técnica básica

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Respuesta cortaAjusta los bastones para que el codo quede a unos 90°, mete las manos en las dragoneras desde abajo y mueve cada bastón con la pierna contraria. Apoya las puntas junto al pie adelantado, saca las manos de las dragoneras en vallas, canchales y arroyos, y guarda los bastones cuando necesites las dos manos o vayas por calles concurridas.
Dos senderistas con bastones de trekking por un sendero de hierba entre colinas verdes, camino de una portilla de madera en un muro de piedra
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    Puntos clave

    Ajusta la longitud para que el codo quede doblado a unos 90° con la punta en el suelo, mete las manos en las dragoneras desde abajo y camina con normalidad, dejando que cada bastón avance con la pierna contraria. Apoya la punta junto al pie adelantado o un poco por delante, con el bastón algo inclinado hacia atrás, y no aprietes la empuñadura.

    Mano contraria, pie contrario, igual que balanceas los brazos cuando caminas sin bastones. Cuando adelantas el pie derecho, el bastón izquierdo avanza con él, y al revés. Si al principio el ritmo te resulta torpe, deja que los bastones se arrastren unos pasos y los brazos suelen encontrar el patrón por sí solos.

    En caminos normales, sí. Mete la mano en la dragonera desde abajo y agarra la empuñadura por encima de la correa: así la dragonera recibe parte del empuje y la mano puede ir suelta. Saca las manos de las dragoneras en trepadas sobre roca, canchales y vadeos de arroyos, donde quizá tengas que soltar un bastón rápidamente.

    Saca las manos de las dragoneras y pasa primero los dos bastones al otro lado de la cerca, o sujétalos juntos con una mano para tener la otra libre para el escalón o el poste. En una portilla, junta los dos bastones en una mano, abre con la otra y déjala como la encontraste.

    Cuando necesitas las dos manos: trepadas fáciles, escalones de roca empinados, calles concurridas o un tramo largo de carretera con tráfico. También en tramos cortos y llanos en los que los bastones molestan más de lo que ayudan. Los bastones plegables como el Expedition Pro se quedan en 37 cm y caben dentro de una mochila de día; los telescópicos se sujetan por fuera de la mochila.

    Casi todo el mundo coge un par de bastones de trekking y va aprendiendo sobre la marcha. En general no pasa nada, porque el movimiento básico es el mismo que ya hacen tus brazos al caminar. Pero hay pequeños detalles, como la forma de meter la mano en la dragonera o el punto donde apoyas la punta, que marcan la diferencia entre unos bastones que se integran en tu paso y unos que van repiqueteando a tu lado.

    Esta guía repasa lo básico para caminos y pistas de montaña suaves: ajustar la longitud, usar las dragoneras, encontrar el ritmo, apoyar las puntas, pasar vallas y portillas y saber cuándo guardar los bastones. Las subidas y bajadas pronunciadas tienen su propia técnica, que tratamos aparte. Si todavía no tienes unos, empieza por nuestra guía sobre cómo elegir bastones de trekking.

    Paso 1: ajusta la longitud adecuada

    Antes de dar el primer paso, pon los dos bastones a la misma longitud. Ponte de pie en terreno llano con tus botas de montaña, sujeta la empuñadura con la punta justo al lado del pie y mírate el antebrazo. Debe quedar más o menos paralelo al suelo, con el codo a unos 90°.

    Si la mano te queda por encima del codo, acorta los bastones. Si el antebrazo apunta hacia abajo, alárgalos. Cambia un par de centímetros cada vez, aprieta bien cada tramo y camina unos minutos antes de juzgar. Para una tabla de alturas y todos los detalles, consulta nuestra guía sobre la medida de los bastones según tu altura.

    Conoce también el rango de regulación. El telescópico Alpine Explorer va de 95 a 135 cm y sirve para personas desde 1,40 m. Los dos modelos plegables, el Expedition Pro y el 3K Carbon Extreme+, se regulan de 115 a 135 cm para personas de 1,60 m a 2 m.

    Paso 2: mete la mano en la dragonera desde abajo

    La mayoría mete la mano en la dragonera desde arriba, como si fuera el asa de un bolso. Funciona, pero desaprovecha la correa. Lo mejor es pasar la mano por el lazo desde abajo y luego cerrar los dedos sobre la empuñadura, de modo que la correa quede entre el pulgar y el índice y cruce el dorso de la muñeca.

    Así, la dragonera recibe parte del empuje cada vez que apoyas el bastón y no necesitas apretar la empuñadura. La mano va relajada, el bastón se balancea con más libertad y, si abres los dedos un momento, el bastón no se te escapa. Ajusta el lazo para que la mano entre y salga con facilidad, pero sin que sobre mucha correa.

    Hay momentos en los que conviene sacar las manos de las dragoneras del todo. En terreno técnico, como canchales, pedreras o vadeos de arroyos, lo habitual es soltarlas para poder dejar caer un bastón y usar las manos si lo necesitas. Explicamos con más detalle cómo usar las correas de los bastones y cómo ajustarlas en una guía aparte.

    Paso 3: encuentra el ritmo básico

    El ritmo al caminar con bastones es brazo contrario, pierna contraria. Cuando adelantas el pie derecho, el bastón izquierdo avanza con él. Cuando das el paso con el pie izquierdo, le sigue el bastón derecho. Es el mismo patrón que hacen tus brazos en cualquier paseo, y por eso casi todo el mundo lo coge en pocos minutos.

    Si te resulta raro, prueba esto en un camino llano:

    1. Sujeta los bastones sin apretar a los lados del cuerpo y camina sin más, dejando que las puntas se arrastren detrás de ti.
    2. Al cabo de unos pasos, verás que los brazos empiezan a balancearse solos. Los bastones se balancean con ellos.
    3. Empieza a clavar suavemente las puntas en el suelo cuando caen, manteniendo el mismo ritmo.
    4. Cuando ya te salga natural, añade un ligero empuje a través de la dragonera en cada apoyo.

    Mantén los hombros bajos y los codos cerca del cuerpo. El movimiento sale de un balanceo relajado del brazo, no de levantar los bastones muy por delante. En caminos fáciles y llanos, el empuje es ligero: usas los bastones para mantener el equilibrio y un ritmo constante, no para tirar de ti.

    Algunas personas prefieren un solo bastón en rutas sencillas, por ejemplo para tener una mano libre para el mapa o la correa del perro. Dos bastones dan un ritmo más regular y mejor equilibrio por los dos lados. Lo que más te convenga depende de la ruta, y comparamos las opciones en nuestra guía sobre uno o dos bastones.

    Paso 4: apoya las puntas en el sitio correcto

    Dónde cae la punta importa más que la fuerza con la que empujas. En llano, apoya cada bastón junto al talón del pie adelantado o un poco por delante, con la caña algo inclinada hacia atrás. Esa inclinación te permite empujar suavemente hacia delante y hacia abajo cuando pasas junto al bastón.

    Hay dos errores habituales fáciles de detectar. Si apoyas la punta muy por delante, te encuentras con el bastón al avanzar y actúa como un freno. Si la apoyas demasiado hacia fuera, los brazos se abren y pierdes el ritmo. Mantén las puntas más o menos en línea con los pies, separadas a la anchura de los hombros.

    Mira el suelo además del camino que tienes por delante. Una punta sobre una roca lisa y mojada o sobre una piedra suelta puede resbalar, así que busca tierra firme, grava o el borde de un escalón. En asfalto y aceras, pon los tacos para caminar que traen los tres modelos Bollsen: se adaptan mejor a las superficies duras y te ahorran el clic de la punta metálica en cada paso.

    Vallas, portillas, escalones y terreno embarrado

    En las rutas por el campo y la sierra, el camino rara vez sigue liso mucho tiempo. Los cercados de ganado, los escalones y el terreno mojado piden una forma algo distinta de manejar los bastones. La FEDME, en su guía para iniciarse en el senderismo, pide cerrar las vallas y puertas detrás de ti y pasar tranquilamente y a distancia cuando te acercas al ganado, y las dos cosas resultan más fáciles con los bastones bajo control.

    Qué hacer con los bastones de trekking en situaciones habituales
    SituaciónQué hacer con los bastones
    Camino llano o pistaManos en las dragoneras desde abajo, brazo contrario a la pierna, puntas apoyadas junto a los pies o justo por delante.
    Paso sobre una cerca o un muroManos fuera de las dragoneras. Pasa primero los dos bastones y apóyalos al otro lado, o sujétalos juntos con una mano. Deja la otra mano para el escalón o el poste.
    Portilla o puerta de un cercadoJunta los dos bastones en una mano, abre con la otra, pasa y vuelve a cerrar detrás de ti.
    Tramo corto de escalerasApoya los dos bastones en el escalón al que vas a subir, o llévalos juntos en una mano y usa la barandilla.
    Terreno blando o embarradoUsa los bastones para comprobar lo blando que está el suelo antes de pisar. Apóyalos en matas o zonas más firmes; si se quedan clavados, sácalos con un giro suave.
    Vadeo de un arroyoManos fuera de las dragoneras. Usa los bastones como un punto de apoyo extra y mueve solo un bastón o un pie cada vez.
    Acera o camino tranquilo asfaltadoPon los tacos para caminar. Lleva los bastones cerca del cuerpo cuando pase alguien.
    Calle concurrida, autobús o barRecoge o pliega los bastones y llévalos en la mano o guárdalos.

    Al pasar una cerca, lo principal es liberar las manos antes de subir. Si intentas pasar con las dragoneras puestas, los bastones acaban colgando entre las piernas. En escalones cortos, usa los dos bastones a la vez o guárdalos un momento: para unos pocos escalones, una barandilla es más útil que un bastón.

    Para cruzar un arroyo, Montaña Segura aconseja en su guía de alta montaña en verano buscar zonas de paso con rocas secas y sin una caída peligrosa, y contar con que la mayoría de los apoyos van a resbalar. Ponte de cara a la corriente y usa un bastón para formar un trípode con las dos piernas, moviendo un solo punto de apoyo cada vez. Si el paso te parece arriesgado, lo mejor siempre es buscar otro camino o darte la vuelta.

    ¿Cuándo conviene guardar los bastones?

    Los bastones son útiles en casi todas las rutas, pero no en cada paso. Guárdalos cuando necesites las dos manos, por ejemplo en una trepada fácil, en un escalón de roca en el que quieras agarrarte o en una escalera para salvar una cerca. Guárdalos también en aceras concurridas y en el pueblo o la ciudad, donde molestan a otras personas. Y en tramos cortos y llanos de un paseo suave, puede que simplemente vayas más cómodo con ellos en la mochila.

    Hay además un argumento razonable: si usas los bastones todo el tiempo, practicas menos el equilibrio por tu cuenta en terreno irregular. Muchos senderistas con experiencia los sacan en las rutas largas, el terreno abrupto y las cuestas, y los guardan en los tramos fáciles.

    Lo fácil que sea guardarlos depende del tipo de bastón. El Expedition Pro plegable de 37 cm se pliega en tramos que caben dentro de una mochila de día o en un bolsillo lateral, así que puedes guardarlos del todo cuando no los necesitas. El 3K Carbon Extreme+ se pliega a los mismos 37 cm y pesa 199 g por bastón. El telescópico Alpine Explorer se recoge hasta 65 cm, demasiado largo para la mayoría de las mochilas de día, así que sujétalo a los soportes para bastones o a las cinchas laterales de la mochila, con las puntas hacia abajo. Nuestra comparativa de bastones plegables o telescópicos explica con más detalle qué ganas y qué pierdes con cada tipo.

    Si estás preparando un viaje, los dos modelos plegables miden 37 cm plegados, lo que encaja en las medidas de una maleta de cabina. Las normas para llevar bastones por el control de seguridad del aeropuerto varían, así que consulta las de tu aerolínea y del aeropuerto antes de volar. Nuestra guía para viajar en avión con bastones de trekking explica cómo prepararlos para el trayecto.

    ¿Y en cuestas y terreno empinado?

    Todo lo anterior vale para terreno llano o con ondulaciones suaves. En pendientes largas, la técnica cambia. Una pauta habitual es acortar los bastones unos 10 a 15 cm para una subida larga y alargarlos más o menos lo mismo para una bajada larga. Al subir, apoyas los bastones un poco más adelante y empujas al dar el paso. Al bajar, los apoyas por debajo de ti y mantienes el peso sobre los pies.

    En un sendero que cruza una ladera en diagonal, acorta un poco el bastón de arriba y alarga el de abajo, para que las dos manos queden a una altura parecida. En subidas y bajadas cortas, muchas veces es más sencillo no tocar la longitud y cambiar solo el punto donde apoyas las puntas. Nuestra guía para usar los bastones en subidas y bajadas trata cada caso en detalle.

    Errores habituales y cómo corregirlos

    • Apretar demasiado la empuñadura. Deja que la dragonera haga parte del trabajo y mantén los dedos sueltos. Agarrar con fuerza cansa enseguida los antebrazos.
    • Mismo brazo, misma pierna. Si el bastón derecho y el pie derecho avanzan a la vez, para, deja que los bastones se arrastren unos pasos y vuelve a empezar.
    • Bastones demasiado largos. Si los hombros se te suben hacia las orejas y las muñecas se doblan hacia atrás en cada apoyo, hay que acortarlos.
    • Puntas demasiado adelantadas. Si notas que los bastones frenan, apóyalos más cerca de los pies.
    • Tramos flojos. Revisa cada cierre o unión antes de salir y otra vez después de cada parada. Un bastón que se acorta bajo tu peso te rompe el ritmo.

    Antes de tu primera ruta con bastones

    Prueba los bastones en un camino cercano o en un parque antes de llevarlos a la montaña. Con diez minutos basta para dejar ajustadas la longitud, las dragoneras y el ritmo, y así no tendrás que retocarlo todo en la primera cuesta. Comprueba que los dos bastones tienen la misma longitud, que todos los tramos están bloqueados y que llevas puestas las puntas adecuadas para el terreno que vas a pisar.

    Los bastones son solo la mitad de una ruta cómoda, así que piensa también en los pies: unas botas que te queden bien y unas buenas plantillas cuentan. Y si todavía te preguntas si los bastones encajan con tu forma de caminar, repasamos los pros y los contras en nuestra guía «¿merece la pena usar bastones de trekking?». Si te atrae un estilo más deportivo, nuestra comparativa de bastones de marcha nórdica y bastones de trekking explica en qué se diferencian, y nuestra guía sobre bastones de carbono o aluminio trata el peso y los materiales.

    Todos los bastones Bollsen incluyen una garantía de satisfacción de 40 días, así que tienes tiempo de probarlos en tus propios caminos y montañas.