¿Merecen la pena los bastones de trekking? Lo que cambian de verdad en una ruta

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Respuesta cortaPara la mayoría de los senderistas, sí: en montaña, en terreno irregular o mojado y con la mochila cargada aportan estabilidad, equilibrio en las bajadas y un ritmo más regular. En paseos cortos y llanos aportan poco y en trepadas estorban. Un par plegable y ligero que va en la mochila es un buen término medio.
Senderista visto de espaldas con dos bastones de trekking en un sendero rocoso de montaña sobre un valle con un lago en otoño
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    Puntos clave

    Para días de montaña, caminatas largas, terreno irregular o mojado y rutas con la mochila cargada, a la mayoría de los senderistas les compensa llevarlos. Suman dos puntos de apoyo más, te ayudan a mantener el equilibrio en las bajadas y al cruzar arroyos, y facilitan llevar un ritmo constante. En paseos cortos y llanos con poco peso aportan poco, y puedes dejarlos en casa sin problema.

    Las principales son la estabilidad en terreno irregular, un mejor equilibrio en las bajadas, en los cruces de arroyos y en los caminos sueltos, y un ritmo más regular en las jornadas largas, porque los brazos acompañan cada paso. Muchos senderistas también los encuentran más cómodos en los descensos largos. Los bastones plegables añaden una ventaja práctica: se recogen tanto que caben en una mochila de día cuando no los necesitas.

    Guárdalos en la mochila en trepadas y escalones de roca donde necesitas las manos, en aceras concurridas y en la ciudad, y en paseos cortos y fáciles. Además, son material extra que hay que llevar y no perder de vista. Si solo caminas por senderos llanos y en buen estado, es muy posible que acaben todo el día atados a la mochila.

    No todas las excursiones los necesitan. Una ruta circular por caminos buenos y sin mucho desnivel se hace bien sin ellos. Para una jornada de montaña con subidas y bajadas largas, terreno embarrado o rocoso o cruces de arroyos, sí vale la pena llevarlos. Un buen término medio es un par plegable que va en la mochila hasta que el terreno se complica.

    Dos bastones dan un ritmo simétrico y la mayor estabilidad, y por eso se venden y se usan normalmente por pares. Un solo bastón deja una mano libre para el mapa, la cámara o la correa del perro, y encaja en paseos suaves en los que solo quieres un poco de apoyo extra. En terreno empinado o accidentado, mejor dos. Tenemos una guía sobre cuándo tiene sentido llevar uno o dos bastones.

    Hay senderistas que no salen nunca sin sus bastones. Otros los ven como un trasto más y los dejan en el armario. Los dos grupos tienen parte de razón. Los bastones de trekking cambian la forma de caminar, pero no todas las rutas los necesitan, y en algunos terrenos estorban más de lo que ayudan.

    En esta guía te contamos qué hacen de verdad los bastones, dónde se ganan su sitio, dónde estorban y cómo el tipo de bastón que elijas cambia la respuesta. Si ya has decidido comprarte un par, nuestra guía sobre cómo elegir bastones de trekking repasa tipos, medidas y materiales, y si ya tienes unos, pero no tienes claro si los usas bien, empieza por cómo usar los bastones de trekking.

    Qué cambian de verdad los bastones en una ruta

    Los bastones no caminan por ti. Lo que aportan son dos puntos de contacto más con el suelo y trabajo para los brazos. Casi todas sus ventajas salen de esas dos cosas.

    Estabilidad en terreno irregular. Entre raíces, piedras sueltas, hierba mojada o una pista llena de roderas, un bastón apoyado junto al pie te da algo en lo que apoyarte mientras colocas el siguiente paso. La guía rápida de la Federación Madrileña de Montañismo pone la mejora de la estabilidad y el equilibrio en terrenos variados entre los primeros motivos para usarlos.

    Equilibrio en bajadas y cruces. Cuesta abajo, puedes apoyar los bastones por delante y por debajo de ti y bajar el pie a un punto más firme. En un arroyo, el bastón te da un tercer punto de apoyo: colócate de cara a la corriente, forma un trípode con las dos piernas y el bastón, y mueve un solo punto cada vez. Saca las manos de las dragoneras antes de cruzar.

    Un ritmo más regular. Cuando los brazos se mueven al compás de las piernas, los bastones suelen llevarte a un paso uniforme, algo que se agradece en jornadas y subidas largas. Brazos y hombros asumen parte del trabajo de cada paso.

    Comodidad. Muchos senderistas dicen que una jornada larga se hace más llevadera con bastones, sobre todo en la bajada. Con una buena técnica, los bastones son más suaves con las articulaciones, porque parte de cada paso pasa por los brazos y no solo por las piernas.

    Hay algo de investigación sobre el equilibrio, aunque es limitada. En un pequeño estudio de laboratorio publicado en Perceptual and Motor Skills en 1997, Jacobson y sus colegas evaluaron a 15 voluntarios de 19 a 23 años sobre una plataforma de estabilidad, en pruebas de un minuto sin bastón, con uno o con dos, con y sin una mochila de 15 kg. Con dos bastones, los voluntarios mantuvieron el equilibrio bastante más tiempo que con uno o sin ninguno, tanto con carga como sin ella. El estudio midió el equilibrio de pie sobre una plataforma, no caminando por el monte, así que tómalo como un respaldo a lo que cuentan los senderistas, no como una prueba de todo.

    Lo que los bastones no hacen es volverte más eficiente. En conjunto no ahorran energía, aunque muchos senderistas notan las piernas menos cansadas en las subidas porque los brazos comparten el esfuerzo. Y si tienes dudas sobre tus articulaciones, los bastones no sustituyen a un consejo profesional: consulta a tu médico de atención primaria o a un fisioterapeuta antes de cambiar tu forma de caminar. Puedes encontrar tu centro de salud en Localiza Salud, del Ministerio de Sanidad.

    Dónde ayudan los bastones y dónde estorban

    Que los bastones merezcan la pena depende mucho más del terreno que de quien camina. Así suelen funcionar en las situaciones más habituales de una ruta. Nuestra guía sobre trekking y senderismo explica en qué se diferencian los dos tipos de caminata.

    ¿Ayudan los bastones de trekking? Situaciones habituales comparadas
    SituaciónBastonesPor qué
    Bajada larga por un sendero de montañaAyudanApóyalos por debajo de ti para mantener el equilibrio y un ritmo controlado.
    Subida larga y sostenidaAyudanLos brazos acompañan cada paso y mantienen el ritmo regular.
    Sendero pedregoso, rocoso o con raícesAyudanPuntos de apoyo extra mientras eliges dónde pisar.
    Barro, hierba mojada o terreno encharcadoAyudanComprueba lo blando que está el suelo antes de pisar.
    Cruce de un arroyoAyudanUn tercer punto de apoyo; saca las manos de las dragoneras.
    Travesía de varios días con mochila pesadaAyudanEstabilidad con la carga a la espalda, día tras día.
    Vía verde o pista llanaIndiferenteAgradables para el ritmo, pero sin ellos pierdes poco.
    Paseo corto con poco pesoIndiferenteCargas más de lo que ganas; fáciles de dejar en casa.
    Trepada fácil o escalones de rocaEstorbanNecesitas las manos en la roca; guarda los bastones.
    Cancelas, portillos y pasos en cercadosEstorbanLibera primero las manos y pasa los bastones al otro lado.
    Aceras concurridas y centros urbanosEstorbanPliégalos o recógelos para no hacer tropezar a nadie.

    Los inconvenientes, sin rodeos

    Los bastones también tienen pegas, y conviene conocerlas antes de comprar.

    • Material extra. Un par suma peso y es una cosa más que llevar, ajustar y recordar. Hay quien no pisa la montaña sin bastones y quien prefiere no cargar con nada más en la mochila.
    • Manos ocupadas. Con un bastón en cada mano, mirar el mapa, hacer una foto, comer algo o llevar al perro obliga a pararse antes.
    • Trepadas. En la roca, los bastones no agarran bien, y con las manos en las dragoneras pueden estorbarte a la hora de buscar un agarre. En pedreras y cruces de ríos, saca las manos de las dragoneras, y guarda los bastones cuando el terreno se vuelva técnico.
    • Menos práctica de equilibrio. Si usas los bastones siempre, pierdes práctica a la hora de mantener el equilibrio por tu cuenta en terreno irregular. Muchos senderistas con experiencia los reservan para las subidas y bajadas largas y hacen los tramos fáciles sin ellos.
    • Ruido y desgaste. Las puntas metálicas suenan en el asfalto y en la roca y pueden dañar el suelo más delicado. La Federación Madrileña de Montañismo recomienda tacos de goma en las puntas para superficies duras o pavimentadas, y los tres modelos Bollsen incluyen tacos de goma precisamente para eso.

    ¿Hacen falta bastones para una excursión de un día?

    Para una ruta tranquila entre campos y bosques, probablemente no. En un paseo corto con poco peso puedes dejarlos en casa o reservarlos para las bajadas empinadas. Para una jornada completa de montaña, en la sierra, en el Pirineo o en los Picos de Europa, con una subida larga, mucho desnivel de bajada, zonas embarradas y algún arroyo, la mayoría de los senderistas ven que los bastones se ganan su sitio.

    Unas cuantas preguntas te ayudan a decidir:

    1. ¿La ruta tiene una bajada larga o empinada? Si es así, los bastones ayudan con el equilibrio y un ritmo controlado.
    2. ¿El terreno es irregular, está mojado o suelto? Si es así, los puntos de apoyo extra son útiles.
    3. ¿Llevas la mochila cargada para una jornada larga o para varios días? Si es así, los bastones dan estabilidad con la carga.
    4. ¿Hay trepadas o tramos largos de carretera y pueblo? Si es así, prevé guardar los bastones en esas partes.

    Subir y bajar con bastones tiene su propia técnica: más cortos para subir, más largos para bajar y el bastón de arriba más corto en una travesía a media ladera. Lo explicamos en nuestra guía sobre cómo usar los bastones en subidas y bajadas. Acertar con el ajuste básico también importa, así que comprueba qué medida deben tener tus bastones antes de tu primer día de montaña.

    Quienes vuelven a caminar después de un tiempo, o simplemente quieren algo más de confianza en caminos irregulares, suelen agradecer ese contacto extra con el suelo. Nuestra guía de bastones de senderismo para personas mayores explica cómo elegirlos y usarlos con los años.

    Lo que ocupan: el bastón que elijas cambia la respuesta

    Buena parte de la sensación de que «no merecen la pena» viene de bastones incómodos de llevar cuando no los usas. Un bastón que se pliega en poco espacio y pesa poco es mucho más fácil de llevar por si acaso, porque apenas te cuesta nada hasta que lo necesitas.

    Los bastones plegables se desmontan en tramos cortos, como las varillas de una tienda de campaña. El 3K Carbon Extreme+ de 199 g es el bastón Bollsen más ligero y plegado mide 37 cm, lo bastante poco para meterlo dentro de una mochila de día. El Expedition Pro, de aluminio 7075 con empuñadura de corcho y EVA, se pliega a los mismos 37 cm y pesa 297 g por bastón. Los dos se regulan de 115 a 135 cm, son para personas de 1,60 m a 2 m y vienen con punta de trekking, taco de goma y plato de nieve.

    Los bastones telescópicos, en cambio, se recogen deslizando un tramo dentro de otro. El Alpine Explorer, de aluminio, queda en 65 cm recogido y pesa 247 g por bastón, demasiado largo para la mayoría de las mochilas de día, así que va sujeto en el lateral de la mochila. A cambio, tiene el rango más amplio, de 95 a 135 cm, y sirve a partir de 1,40 m de altura. Nuestras comparativas de bastones plegables o telescópicos y de bastones de carbono o de aluminio entran en detalle en las ventajas de cada uno.

    Lo que ocupan también cuenta en los viajes. Con 37 cm plegados, los dos modelos plegables entran en las medidas de una maleta de cabina, pero las normas de seguridad sobre bastones varían, así que consulta las normas de tu aerolínea y del aeropuerto antes de viajar. Nuestra guía sobre viajar en avión con bastones de trekking explica qué puedes esperar.

    Los bastones como parte de tu ejercicio

    Los bastones también cambian el tipo de ejercicio que te da una caminata, porque los brazos, los hombros y la parte superior del cuerpo se suman al movimiento. La marcha nórdica construye toda una actividad alrededor de esa idea, con un empuje más activo y un balanceo de brazos más largo. Si te interesa, te contamos qué aporta la marcha nórdica como ejercicio. Para caminar a diario, con o sin bastones, las recomendaciones de actividad física del Ministerio de Sanidad son un buen punto de partida.

    Entonces, ¿merecen la pena los bastones de trekking?

    Si caminas por montaña, por terreno irregular o mojado, en jornadas largas o con la mochila cargada, sí: para la mayoría de los senderistas, la estabilidad, el equilibrio y un ritmo más regular compensan el material extra. Si tus rutas son cortas, llanas y por buenos caminos, te las arreglas perfectamente sin ellos. Y si estás en algún punto intermedio, un par plegable y ligero que va en la mochila hasta que el terreno se complica te da lo mejor de las dos opciones.

    Decidas lo que decidas, nuestra guía sobre cómo elegir bastones de trekking te ayuda a ajustar el tipo, la medida y la empuñadura a la forma en que caminas. Todos los bastones Bollsen incluyen una garantía de satisfacción de 40 días, así que tienes tiempo de probarlos en tus propios caminos y montañas.